jueves, 27 de agosto de 2015

Concusion y/o descalabrada.

Accidentes, caídas o práctica deportiva riesgosa son causas comunes de lesión en la cabeza, misma que puede manifestarse con sangrado abundante debido a la gran cantidad de vasos sanguíneos que posee el cuero cabelludo. Aunque se debe aclarar que este problema casi siempre se atiende con relativa facilidad, ya que el cráneo proporciona considerable protección al cerebro y sus síntomas a menudo se resuelven por sí solos, esto no significa que se trate de una circunstancia que se deba menospreciar.

Qué hacer

  • Tranquilice a la víctima.
  • Revise a la persona afectada para saber si tiene lesiones en otras partes del cuerpo. La preocupación por la herida en la cabeza podría hacer que se ignoren otras que también requieren atención.
  • Cuando se trate de un golpe que no ocasiona sangrado, aplique compresas frías o hielo para bajar la hinchazón. Es probable que de cualquier forma haya inflamación (chichón), pero la baja temperatura ayudará a calmar el dolor.
  • Si hay sangrado, aplique presión directa en la herida con un vendaje limpio durante 15 minutos; en caso de que el fluido empape el paño, ponga más lienzos.
  • De juzgarlo necesario, use guantes u otro tipo de protección para evitar contacto directo con la sangre y prevenir contagios.
  • En heridas pequeñas, lave la superficie con agua y jabón una vez que el sangrado se haya suspendido o reducido, luego cubra la herida con una gasa limpia y vendajes.
  • Si una cortadura es profunda, continúa sangrando o los extremos de la piel no se unen con facilidad, trate de cerrarla con vendoletes (pedacitos de cinta adhesiva cortados en forma de “moño”) mientras acude a servicio médico o pide ayuda al personal de emergencias. Esto puede acelerar la curación, reducir el riesgo de infección y minimizar el tamaño de la cicatriz.
  • Se debe llamar de inmediato al servicio médico cuando el paciente sufre pérdida de conciencia, presenta un área hundida o esponjosa en la cabeza (fractura) o hay fragmentos de huesos visibles. También cuando se detecta la salida de sangre o fluido de color claro a través de oídos o nariz.

Evite

  • Aplicar hielo directamente sobre la piel. Colóquelo dentro de un paño para su aplicación y para prevenir daños a los tejidos.
  • Ejercer presión en heridas, para detener la hemorragia, con lienzos o paños sucios.
  • Mover al paciente si piensa que se ha lastimado la columna vertebral.
  • Presionar el cráneo en caso de fractura.
  • Elevar las piernas del lesionado si hay hemorragia.
  • Que la persona que haya sufrido una lesión mediana o severa en la cabeza realice deportes como futbol, futbol americano, béisbol, básquetbol o voleibol, al menos hasta que un profesional de salud le permita reanudar dichas actividades.

Recuerde

  • Durante las primeras 24 horas después del accidente o impacto se debe vigilar la evolución del herido, incluso durante la noche, para saber si hay indicios de lesión interna grave que no se haya detectado y que amerite ayuda especializada.
  • Muchas lesiones y golpes en la cabeza pueden evitarse a través de medidas preventivas.
  • Use su cinturón de seguridad cuando viaje en automóvil u otro vehículo. Los niños deben emplear asientos de seguridad.
  • Utilice casco para las siguientes actividades: andar en bicicleta o motocicleta, patinar, andar a caballo o esquiar.
  • Evite correr en pisos resbalosos.
  • No practique clavados en aguas poco profundas o zonas que no conozca.
  • Si tiene armas de fuego en su hogar, guárdelas descargadas y en un lugar cerrado con llave. Almacene las municiones en un sitio distinto.

Cuándo acudir al médico

  • En caso de que la persona se desmaye en cualquier momento después de haberse lesionado, cambia de estado de ánimo abruptamente o no recuerda haberse lastimado.
  • Al percibir que la víctima habla de manera extraña, es decir, repite las mismas preguntas una y otra vez o tiene dificultad para decir su nombre, dirección, edad, fecha y lugar donde se encuentra.
  • Si la vista borrosa no se quita después del primer minuto o se observan cambios considerables en el tamaño de las pupilas.
  • Cuando la persona tiene debilidad o entumecimiento de un lado del cuerpo. También si sufre dolor de cabeza muy fuerte.
  • En caso de que al afectado le den vómitos después de las primeras dos horas o si los vómitos violentos no se quitan después de los primeros 15 minutos. También si sufre ataques o convulsiones.
  • Al observar desgano, sueño más profundo de lo normal y dificultades para despertar.
  • Si después de golpearse la cabeza, a la persona le sale sangre o líquido transparente de los oídos y/o nariz.
  • Cuando no es posible detener una hemorragia o es necesario coser una herida.

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